Castelnuovo Berardenga - Chianti

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Castelnuovo Berardenga - Chianti

 

Castelnuovo Berardenga

Castelnuovo Berardenga representa el confín entre el Chianti y el territorio de Berardenga. La aldea está situada entre dos territorios muy diferentes entre sí: el Chianti, con sus suaves y fértiles cuestas a un lado, y el duro y seco territorio hace tiempo posesión de Bernardo Berardenga, en el otro, con árboles de olivos por todas partes. Esta es la razón por la que Castelnuovo es una de las pocas aldeas que acoge un museo del paisaje.

Situado en el alto valle del Ombrone donde el paisaje de las Crete Senesi ya empieza a ser delineado, Castelnuovo Berardenga es el Ayuntamiento más a sur en el Chianti. Originariamente pertenecía a la familia Ugurgeri della Berardenga, a la que se debe su nombre. Pero sus origenes como castillo fueron decretadas el 26 de Julio de 1366 por el Gran Consejo de la República Senesa, para defender la zona de incursiones de bandas de mercenarios. El trabajo, directo por Mino Dei de Siena, fue terminado apenas en tiempo.
Ya antes que los obreros hubiesen realizado los toques finales a las murallas que rodeaban la parte más alta de la colina, Castillo Berardenga, que venía llamado “nuevo” para distinguirlo de las más antiguas fortificaciones de la zona, como Arceno o Valcortese, fue en efecto asaltado por las militias del condotiero Giovanni Acuto, que estaba al sueldo de los florentinos.
El asedio, que terminó en 1382 con la capitulación de la fortaleza y sus saqueos, de todas formas no evitó que el castillo volviera en las manos de los seneses, que luego tuvieron que defenderlo con coraje en 1478 y 1479 de las emboscadas de sus eternos rivales.
Fue sólo en 1481 que los seneses decidieron de completar las fortificaciones y de establecer una guarnición. Algunos años después, en 1489, la traición del Conde Francesco Landi hizo que la fortaleza de Castelnuovo cayera en las manos de Florencia, pero después de un asedio de un año esta regresó en las manos de los seneses. Más tarde, en 1511, con nuevas y más poderosas fortificaciones, Castelnuovo fue cedida por la República de Siena a Belisario Bulgarini, que fue su podestá por muchos años. Luego pasó bajo la dominatio de la familia Bellannati, que la mantuvo hasta el 1526.
El año siguiente, el castillo regresó a los seneses, y testimonió el paso de Carlos de Borbón con sus tropas; en 1538 fue incluso visitado por el Papa Paolo III en su viaje hacia Niza.
Cuando Siena cayó, se convirtió en parte del Granducado de Toscana.
El elemento urbanístico que hoy predomina es sin duda la majestuosa Villa Chigi Saracini, con un magnífico parque que podía ser visitado durante las vacaciones y los fines de semana, ceñido por un muro alrededor en que se abren dos espectaculares portales.
Un paseo por el centro histórico, que en su desarrollo y en sus diferentes casas evoca el esquema del siglo XIV, merece definitivamente la pena, como también la visita a la principal iglesia donde están guardadas dos interesantes pinturas: una Virgen de Giovanni di Paolo (1426) y otro panel de madera con el mismo tema, de Andrea di Nicoló.

La aldea de Castelnuovo hace parte también del Chianti Cycling Park; la bicicleta representa por cierto un buen medio de transporte para una alternativa y fascinante visita del territorio. Hay numerosas aldeas que merecen una visita: Montaperti por ejemplo es donde una batalla tuvo lugar, mencionada por Dante en la Divina Comedia (Infierno, cántico 32). En memoria de la batalla fue erigida una pirámide.
La Certosa de Pontignano fue fundada en 1343, y reconstruida durante la primera mitad del siglo XVI.
Abbadia Monastero mantuvo su nombre originario, sin embargo hoy los edificios religiosos han sido reemplazados por una villa y una casa rural.
Montalto, en cambio, es aún una morada señoril dotada de torres. Por último, pero no en importancia, la pequeña aldea de Picina, con sus parroquia medieval, también merece una visita.