Chianti, Toscana

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¡Bienveindos al Chianti!

 

 

La parte de Toscana conocida como Chianti es una región renombrada por su vino, que incluye aproximadamente la provincia meridional de Florencia y la septentrional de Siena.

Situada en el corazón de Toscana, el área del Chianti es famosa por ser un lugar de diferentes intereses turísticos, principalmente por el paisaje de sus colinas, que es uno entre los más inspiradores y encantadores de la región.
Los diferentes itinerarios son muy agradables y envueltos en la naturaleza por el fascino genuino del territorio, de la tierra colinal cultivada, por las grandes áreas cultivadas a viñedos, los olivares, cipreses y bosques que están posicionados naturalmente entre preciosos castillos, aldeas, iglesias y parroquias románicas y medievales y viejas granjas.
Cada rincón es una sorpresa, cada cuesta es una maravilla y todo hace que el tour sea interesante y agradable.
Y que decir del “real” y excelente Chianti, el vino rojo rubí (raramente blanco también), seco, corpulento y justamente tánico en su sabor que representa el último placer para aquellos que tienen un paladar refinado y que hace los Italianos tan orgullosos de él?

El corazón de esta región está constituido por los siguientes pueblos Castellina in Chianti, Radda in Chianti y Gaiole in Chianti, con Greve in Chianti que representa su opuesto a norte.

Le Crete Senesi

La riqueza de esta área de Toscana está ligada hace siglos a la producción del vino y al cultivo de específicas tipologías de uva. Sangiovese y Canaiolo obscuro por el vino rojo, Trebbiano Toscano y Malvasia por el blanco, son las dos tipologías que han hecho esta zona de Toscana famosa en todo el mundo.
Sin embargo Chianti no quiere decir sólo buen vino.
El bienestar obtenido con la producción del vino ha fomentado el crecimiento de pequeños pueblos y hermosas aldeas, que esconden verdaderas obras maestras del arte y de la arquitectura toscanas. Conduciendo por las carreteras del Chianti, no es raro encontrar aldeas medievales, cercos murarios intactos, abadías o iglesias Románicas, que guardan adentro verdaderas joyas de la escuela Toscana. No hay que olvidar que aquí han sido halladas huellas de origenes romanas y etruscas.

Toda esta riqueza está acompañada por una naturaleza incontaminada, con dulces colinas modeladas por el trabajo de los agricultores. Los olivos se alternan a los viñedos, rectos y ordenados, dominados por espléndidas casas rurales. Los colores tienen matices que cambian del intenso verde de los prados al rojo de los edificios en ladrillo de Siena y el violeta de las uvas.
El Chianti ofrece una completa vacación: buena comida, buen vino, increibles hermosuras artísticas y naturales, y una amplia elección de actividades al abierto, de la bicicleta al hiking y trekking, del golf a deportes al cubierto.
Por último, aunque no por importancia, desde el área del Chianti se puede llegar fácilmente a la costa y a las dos mayores ciudades toscanas, Florencia y Siena, pero también Pisa, Livorno y Grosseto.

Breve historia del área del Chianti

Según cuentan algunas personas el nombre Chianti se refiere al fuerte gorjear de los pájaros, o del latino clangor (ruido), o incluso podría tomar sus origenes de la palabra etrusca “Clante”.
En realidad fueron los Etruscos que primeros dejaron huellas de su grande civilización en diferentes partes de esta área, como por ejemplo el famoso sepulcro de Montecalvario cerca de Castellina.
Después de los Etruscos, los Romanos se establecieron aquí y levantaron altas fortalezas que aún se pueden admirar en el las restantes piedras de confín en mármol de la aldea de S. Marcellino.
En el siglo VIII el área del Chianti pertenecía en parte al feudo de la familia Firidolfi, los antepasados de los Ricasoli. En ese feudo la tierra estaba organizada en cortes como en las antiguas villas imperiales romanas. Las así llamadas “cortes” estaban bajo el poder de un único propietario que dominaba y protegía los diferentes y grandes estados que fueron disputados tanto por los Obispos de Siena como por los de Arezzo hasta el siglo XII.
Después de un breve reinado de la Señoría que pertenecía a los marqueses de Toscana, empezó la larga lucha entre Florencia y Siena.
Ambas lucharon con valor por la preciosa área del Chianti por un largo tiempo (siglo XII).
Por primera vez la gente empezó a levantar muros alrededor de los castillos para proteger las cortes y las aldeas, y algunos castillos se convirtieron en avanzadas desde donde controlar y defender las personas de los asaltos enemigos. Después de altibajos las dos ciudades terminaron con firmar el tratado de paz de Fonteruoli (1201) con el cual fueron trazados los confines entre Florencia y Siena.
Muy fascinante es la leyenda (probablemente difundida por los Florentinos) que cuenta de este asunto. Para demarcar sus territorios sin pelear, los Seneses y los Florentinos decidieron que al cantar el gallo un caballero de cada ciudad habría tenido que galopar hasta el punto en que se habría encontrado con su rival. En este modo cada pueblo se habría convertido en dueño de la tierra cruzada por cada caballero. Para despertar su caballero, los Florentinos utilizaron a un gallo negro que no había comido el día antes y que, por eso, anunció primero el amanecer.
Galopando primero, el caballero florentino se encontró con el caballero senese cerca de Fonterutoli y así Florencia logró a anexionar las más grande parte del área del Chianti.
El gallo negro se convirtió en leyenda y símbolo del Chianti.
A parte de la leyenda, las históricas guerras en el área no terminaron con la paz de Fonterutoli. En efecto, en 1363 el Chianti fue atacado por una tropa de mercenarios que estanciaban en Pisa y luego, cerca del final del siglo XIV, por Alberico Barbiano que estaba a los servicios del Visconti.
Después de un breve período de paz, los Aragoneses en acuerdo con los Seneses, asaltaron y conquistaron los territorios y los castillos Florentinos. Una vez que los Aragoneses se habían marchado, Florencia fue al ataque y conquistó la parte más alta, pero esta vez la tenaz Siena se alió con Carlos V que anexionó la mayor parte de los Castillos del Chianti atacando y saqueando la entera área.
Fue sólo con la violenta batalla de Marzana en 1554 que Siena logró a hacerse con el área.
En 1859 después de la Unificación de Italia, Radda, Gaiole y Castellina lograron su independencia y fueron puestas bajo de la autoridad Senesa local otra vez.

La región del Chianti Classico de un punto de vista económico

En 1830 el barón Bettino Ricasoli, el padre del vino Chianti, decidió de industrializar la agricultura para aumentar el nivel de productividad.
Fue desde entonces que gracias a diferentes e importantes cambios sociales el área del Chianti se transformó en una zona con rápidos crecimientos de productividad.
Empezamos de los comienzos: en el siglo XIX el territorio del Chianti estaba diseminado de algunos pueblos y grandes casas rurales donde las familias nobles solían aprovechar de sus vacaciones.
La agricultura aún estaba limitada a un sistema arcáico de cultivo.
A diferencia de otros productos que crecían por ahí y que eran tomados directamente por los agricultores por su uso personal, el vino era vendido y exportado.
El sistema de cultivo a terrazas era muy complicado pero permitió a los agricultores de alcanzar niveles de productividad más altos. Siempre más tierra venía cultivada a viñedos, nuevas casas rurales surgieron adondequiera, vinos especiales eran seleccionados y todas las fincas fueron reorganizadas conforme a los principios capitalísticos. Este progreso tuvo lugar sin que el maravilloso y natural territorio quedara dañado.
La primera década del siglo XX fue caracterizada por una crisis económica que causó una fuerte reducción en los precios del vino, debida también a la filoxera.
Después de la Segunda Guerra Mundial, la depresión económica fue evidente y muchos campesinos y aparceras tuvieron que irse de la tierra, dejando tantas fincas que habían sido cultivadas por sus antepasados con tanto cuidado. En los años 70 el crecimiento del vino fue revalorizado gracias a la ley del 1967 en defensa de los vinos DOC.
El entusiamo estaba en el aire y la gente empezó a trabajar muy duramente en los viñedos del Chianti. El territorio había encontrado otra vez el justo equilibrio.
Desde entonces la tierra destinada a la producción de vino se extendió hasta al punto que hoy los viñedos cubren 6500 acres de esta región. Además, los viejos sótanos de las casas rurales ahora están equipados de modernas máquinas agrículas y herramientas.
Las tiendas en esta área han crecido en número y calidad, restaurantes, trattorias y HOTELES están en competición con importantes CENTROS AGROTURISTICOS situados en más de 1000 fincas y granjas y cuyos precios varían según las diferentes categorías y los conforts disponibles (piscinas, campos de tenis, TV, minibar); generalmente varían de 450 a 1500 euros por dos personas por semana.
Las hojas de plata de los olivos del Chianti se han vuelto famosas como el vino. El perfume de las olivas es agradable, el sabor punzante es aún más apreciado por los expertos, no obstante la calidad no esté a menudo acompañada por mucha cantidad. La cosecha de un olivo del Chianti deja aproximadamente dos litros de aceite de oliva al máximo, que es un décimo de lo que un olivo produce en otra región.
De todos modos, el Consorcio del Aceite de Oliva Extra Virgen Chianti Classico "Terre del Gallo Nero", que fue fundado recientemente, ha clasificado como DOC el aceite de oliva del Chianti.