San Gimignano - Chianti

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San Gimignano - Chianti

 

San Gimignano

Técnicamente hablando, San Gimignano, la ciudad de las torres, no es parte del territorio del Chianti como podemos pensar, porque está situado en el confín más a sur-oeste de la región.
Y contrariamente a otros pueblos del Chianti, fue el cultivo de azafrán, y no de viñedos, que hizo rico el pueblo. Sin embargo sería imposible pasar de San Gimignano, no sólo por su hermosura, sino también por su historia y la riqueza aportada que contribuyó al nacimiento del así llamado Período de Oro.
El paralelismo histórico es el único factor común entre los pueblos del Chianti y San Gimignano.
Este amable pueblo parece haberse quedado en la edad dantesca, el período de oro que vió su desarrollo y su máxima expansión, culminada con la construcción de 72 torres, y una población estimada en 7000 habitantes!
Las torres venían levantadas cada vez que una familia se hiciera rica, hasta el 1253, cuando fue introducido un decreto, prohibiendo la construcción de edificios más altos que la Torre Municipal. Con respecto a otros pueblos medievales, incluida Florencia, San Gimignano ha guardado un skyline casi original y el interior de sus muros se ha quedado exactamente como era, con sus casas-torres, las calles y los senderos, y dos plazas, una religiosa, otra cívil, debidamente distanciadas una de la otra...
La Vía Franchigena, que enlazaba el norte con Roma, atraviesa el pueblo desde norte a sur, desde Porta San Matteo a Porta San Giovanni. Situada exactamente sobre la carretera de los peregrinos, San Gimignano se llenó de hospitales y monasterios, lo que favoreció en algun modo el desarrollo del comercio del azafrán y el mercado financiero, los dos motores principales que ayudaron la prosperidad del pueblo.
Entre los diferentes edificios religiosos, merecen ser visitadas la Iglesia de San Bortolo (construida en 1173) y la Iglesia de San Matteo. La Iglesia de San Bortolo al Tempio fue construida a lado de un hospital, que más tarde fue anexionado al monasterio de San Girolamo. La Iglesia de San Francesco también, que se remonta al siglo XIII, fue construida probablemente para acoger peregrinos.
La riqueza económica favoreció la llegada de muchos artistas importantes a la ciudad, que siguieron trabajando aquí incluso en los años de decadencia. Esta es la razón por la que en los edificios sagrados es posible admirar obras de Barna da Siena, Bartolo di Fredi, Taddeo di Bartolo y Benozzo Gozzi. Una mención particular hay que reservarla al grupo de frescos de Benozzo Gozzi, adentro de la iglesia de Sant’Agostino, y las obras de Taddeo di Bartolo en la Collegiata. La Collegiata o Duomo (o Catedral) es una construcción muy antigua (se remonta al siglo X), reestructurada muchas veces durante siglos. Las dos impresionantes torres podrían disminuir la importancia del Duomo, sin embargo la majestuosa escalinata del siglo XIII no tiene nada que envidiar a las torres. Esta escalinata tenía el propósito de recordar al pueblo la importancia de la humildad durante el período de la grande expansión económica.
En el Duomo es posible admirar una larga serie de frescos de notable importancia. Sin embargo la atención de los visitadores está tomada casi enteramente por el Giudizio Universale (Juicio Universal) de Taddeo di Bartolo: una majestuosa obra en la que el infierno está representado con cuidado y meticulosidad. Otra obra maestra del Renacimiento toscano que también merece una mención es la Capilla de Santa Fina, de Giuliano y Di Benedetto da Maiano.
Con respecto a los museos, el más famoso es sin duda el Museo de la Tortura, propagandado por todas partes en el pueblo y en las afueras. Sin embargo el museo más interesante es el Museo Cívico, hospedado adentro del Palacio del Ayuntamiento, donde están guardados algunos hallazgos arqueológicos que se remontan a la Edad del Bronce, así como algunas obras de arte medieval. Después de haber admirado tantas hermosas obras en iglesias y edificios religiosos, merece una visita el Museo de Arte Sagrada, mientras curioso e interesante es el Museo de la Spezieria, donde es posible admirar documentos, accesorios  y equipos de un laboratorio farmacéutico del siglo XVI.